EL ARTE DEL AMOR   El proyecto - el destino. Proyecto sobre la suerte de ...
 

 

El arte del Amor

(principales líneas de trama del relato)

 

 

El Amor rige en este mundo y cambia destinos de la gente.  

…Los sordos oyen SUS palabras, SU música hace bailar a los cojos y los ciegos pueden disfrutar SUS colores magníficos...   LE están dedicados miríadas de libros, poesías y canciones, que proclaman la verdad a lo largo de los siglos y en todas las lenguas del mundo:

«El Amor es el objetivo final y superior al que puede aspirar una persona».

Por el Amor hacemos milagros de habilidad, diplomacia y valentía.

Es el AMOR  lo que llena el vacío de corazón.  

El AMOR es un gran misterio de nuestras capacidades que revelamos al encontrarlo...

... A unos el AMOR les inspiró a crear obras maestras de la literatura, a otros les ayudó a componer una música genial, algunos cambiaron el desarrollo del universo con sus desiciones bajo SU influencia mágica...

 

En los anales de la milenaria historia se puede encontrar muchas sorprendentes y hermosas sagas dedicadas al amor.

Sus protagonistas en vez de una vida tranquila preferían el fuego de la pasión que... a veces les incineraba y no dejaba entrar al caminante agotado en otro mundo. Pero más a menudo a través de las lágrimas y el dolor, la amargura y las pérdidas, la desesperación y la tristeza llegaban a conocer a qué estaban condenados de antemano por las fuerzas superiores...

 

 

Con su permiso les contaré a Ustedes una historia más.  

Es posible que esta historia sea única en su género. Es que las relaciones entre el hombre y la mujer siempre son únicas a su manera como las huellas de los dedos...

Así que acomódense Ustedes delante de las pantallas de sus monitores. Les voy a sumergir en un mundo de pasiones reales y sentimientos verdaderos.

…Ustedes atravesarán el tiempo y diferentes países para encontrarse en el epicentro de los acontecimientos actuales. No se puede predecir el final de estos acontecimientos... Estos acontecimientos nos rodean. Sólo hay que mirar alrededor más atentamente...

 

 

En el remoto ya mil novecientos ochenta y... En la costa de un país meridional, donde en invierno soplan vientos y susurran lluvias y en verano todo se sumerge en un calor sofocante, había una taberna. Decenas de tabernas similares estaban dispersadas por la costa de aquel golfo con agua cristalina. Decenas de sus dueños, que sabían como multuplicando dos por dos obtener cinco o incluso diez peso, las mantenían procurando sobresalir entre sus competidores aunque fuera en cosas insignificantes...

Pero uno de los dueños era otro. Se llamaba Jorge.

        Desde la infancia sentía una profunda pasión por la música y no por el dinero; era posible que en algunas circunstancias se encontrara otra aplicación para su talento. Pero el destino obró de otra manera.

Por las noches soñaba no con cuentas y contratos... Por tanto en su establecimiento (que se llamaba «LAURA») siempre reinaba la alegría y se oían voces de la gente. Toda la costa sabía que Jorge siempre estaba dispuesto conceder una escenario para cualquier artista o músico «libre». También Jorge no faltaba a ningún concierto de las celebridades del Viejo y Nuevo mundo que estaban de giro en su país. No fue una excepción el concierto de una estrella europea de música-pop que visitó la capital en el marco de su gira mundial.

Vamos a nombrarla simplemente la «Cantante».

 

…Jorge se instaló comodamente en su VIP-palco (siempre conseguía entradas más caras) y se preparó a «disfrutar».

Pero en vez de esto...

Como si hubiera quedado ciego del espectáculo de luces y sombras que brillaban en los pómulos altos, hubiera quedado sordo del silencio de las pausas, y su cuerpo fuera paralizado por una emanación de naturaleza desconocida...

Todos los artistas venían a su país desde lejos, pero...

Esta cantante como si hubiera venido de las tierras absolutamente desconocidas para él, de un país misterioso donde todas las cosas se encontraban en una harmonía perfecta que no necesitaban ningún cambio porque cualquiera intervención sólo podría estropear todo, era imposible mejorar nada.

Todo era hermoso en la cantante, más bien no era hermoso... sino como si todo fuera justificado, armonizado, oportuno. Una harmonía ideal de la apariencia, la voz y el vestido causaba la impresión de algo irreal, como si no fuera real, como si hubiera sido inventada… Tal vez su imagen hubiera sido inventada con intención por sus productores y hubiera sido plasmada por estilistas, pero esto no tenía ninguna importancia en aquel momento.

No era bella en el sentido clásico de esta palabra, más bien era maja que hermosa... Pero todos los conceptos de hermosura perdían su fuerza y sentido delante de ella, ya que uno        pensaba: «Ella es una encarnación de la hermosura».

    Jorge no podía apartar sus ojos, pero al mismo tiempo se asombraba: «¿¡Por qué?!»

    …Ella era al mismo tiempo natural y misteriosa, cercana e inalcanzable; sus facciones le parecían a Jorge europeas, pero al mismo tiempo no podía deshacerse de la idea de que ella había nacido en este lado del oceano; no tenía ni un poquito de la fría soberbia de los gringos*, sólo la cálida naturalidad latinoamericana y las emociones! Ella poseía el don de llevar hacia el público de una manera bonita y perfecta sus no muy complicadas composiciones y Jorge sentía  que esta cantante cantaba no por dinero y fama.

    ¡Cantaba porque no podía dejar de cantar!

…No se parecía a nadie, pero al mismo tiempo era una encarnación de una princesa de cuentos y de una muchacha de la playa cercana, del primer y del último amor, de una adolescente y de una mujer madura. Mas Jorge entendía que no sólo en esto consistía la fórmula de su encanto que penetraba directo en la sangre y como si fuera una droga causaba una habituación completa...

Sólo verla y oirla cantar una vez bastaba para no poder vivir sin su presencia en la vida.

    ¿La apariencia? No sólo. Había muchas mujeres hermosas; Jorge, que se consideraba uno de los mejores conocedores de la hermosura femenina en la costa, lo sabía perfectamente.

    ¿La voz? Pero había muchas cantantes estupendas... Quizá lo más importante que vió Jorge en la cantante fuera su sinceridad. No tenía nada sofisticado, frío, soberbio, lo que era tan propio para las «superestrellas».

    Sólo la feminidad. Y la cordialidad.

No existía ninguna necesidad de defenderse de ella, demostrar su valor, lo único que se sentía era el deseo de defenderla, protegerla del mal a ella misma.

No había ninguna máscara en su rostro, era natural y parecía indefensa e ingenua como una niña. No era la cantante la que estaba en la escena, sino una encarnación de sueño masculino de la feminidad eterna; una ilusión que condenaba a las torturas del alma con su sinceridad y naturalidad…

    Jorge regresó de aquel concierto como si una explosión invisible le hubiera contusionado. Perdió la tranquilidad y el sueño: de día buscaba sus fotos, grabaciones, videos, y de noche... De noche la cantante venía y cantaba... ¡en su taberna!

    De la misma manera penetrante y sincera como delante de una sala de miles de espectadores...

De repente se le ocurrió una idea.

       «Encontaré a una muchacha con semajante apariencia, le confeccionaré vestidos iguales, la maquillaré, y… cada noche en mi taberna va a actuar mi Amor, mi Sueño, mi «Cantante», que va a cantar canciones de una «estrella» completamente inaccesible para mí».  

La buscaba mucho tiempo y con obstinación, con toda la energía de un hombre meridional, pero todo en vano: las muchachas que encontraba no tenían la misma energética de amor y sus caritas simpáticas no dejaban retener la mirada por mucho tiempo, es que no atraían, no tenían nada especial...

Desesperado, hacía revisiones en su taberna, descargaba la rabia sobre el personal que aprovechaba de su bondad y se portaba de una manera alegre y libre, como los artistas que invitaba... Para conocer a la nueva trabajadora (hacía poco que su muger había admitido en el trabajo a una muchacha del pueblo de pescadores que se llamaba Carmela), pasó por el cuarto de lavaplatos.

Y… una explosión más estremeció el alma de Jorge: en una bata ensuciada, apoyándose ya en un pie ya en otro en el suelo grasiento, descalza, le miraba con espanto... su «Cantante»; en sus manos rojas, hinchadas del agua, tenía una esponja en vez del micrófono.

El cuarto de lavaplatos, su taberna, su país, el universo dejaron de existir.

 

…El vestido correspondiente, el peinado y el maquillaje le hicieron a Carmela casi igual a la cantante original.

Luego empezó a intentar bailar y cantar con un fonograma.

 Era como si hubiera regresado a su pueblo natal donde por las tardes solía bailar en la orilla y hacía latir con más fuerza los corazones de jóvenes y hacía humedecer los ojos de pescadores viejos...

 

…Una melodía ardiente penetra en cada célula, el ritmo se convierte en el pulso, el torbellino arremolinante hace ligero el cuerpo, los pies descalzos apenas tocan la arena... Un vestido negro como una pantera oscura persigue el cuerpo, lo alcanza, se lanza en las caderas y ... vuelve a quedarse atrás sin poder seguir el ritmo ardiente de los movimientos... Y no hay cansancio, hambre, pena y ofensas. Existen sólo el baile y la canción. ¡Y miradas apasionadas!

 

Dentro de ella ahora bullía y se derramaba fuera todo lo que no había terminado de hacer antes, no había tenido suficiente tiempo para bailar y cantar en su infancia, la pobreza la hizo mayor muy temprano, y ahora en sus ojos grandes y luminosos se encendió el fuego de la felicidad porque se había sumergido en el mundo luminoso de la música y vestidos lujosos.

¡Jorge se sentía el dueño del mundo, ya que su querida «Cantante» desde entonces estaba a su lado!

 

De esta manera la historia podría tener un final feliz y posteriormente serviría de base de algún «culebrón» de la producción local, pero...

Un buque comercial de la URSS hizo escala en el puerto cerca del cual estaba la taberna. Los marineros bajaron a tierra. Entre otros piso la arena caliente un mecánico que se llamaba Nikolay.

 

…Nunca estuvo en los conciertos de la Cantante ya que lo impedía la famosa «cortina de hierro» (el régimen totalitario). Pero… se enamoró de ella igual que Jorge. Sus  fotografías y grabaciones tenían la misma energía que los conciertos en vivo, lo que no era propio en todas las cantantes. Cuando Nikolay estaba al extranjero, logró conseguir incluso videos de sus conciertos; ¡de esa manera su querida cantante estaba a su lado! 

 

…El letrero « LAURA» fue colocado en el edificio de modo que los marineros lo pudieran ver al salir de las puertas del puerto.

Nikolay igual que los otros marineros decidió empezar con la taberna.

…Se quedó estupefacto como si le hubiera conmocionado una explosión, ya que en la escena apareció su «Cantante», cantaba con inspiración y se entregaba entera al público en la sala llena de humo de tabaco.  

Tenía el peinado, el vestido y el maquillaje idénticos, bailaba de la misma manera...

«Ella tiene que ser mía!!!» – al principio este pensamiento le paralizó, pero luego le dió nuevas fuerzas. En un fuerte y espontáneo ímpetu atrajo a su lado a toda la tripulación y aún a los órganos locales de gobierno; explicó a Jorge, el que se desconcertó de tanta presíon, que el amor era inevitable como la alternancia de las temporadas.  Y que era eterno como el cielo y el mar... Además reforzó sus palabras con una suma considerable (prestó divisas de todo el equipaje), lo que emocionó mucho a la mujer de Jorge.

Ahora su mujer estaba doblemente contenta y… muy activamente contribuyó a la conclusión de esta unión.

 

Y la muchacha… consintió: alto, bien plantado y garboso marinero le había causado una impresión inolvidable y le daba vueltas la cabeza de la felicidad.

…¡Seguramente era una persona de posición y le esperaba un futuro feliz en la costa de un nuevo país maravilloso! «Tendremos muchos niños y sus voces sonoras van a llenar nuestro...  chalet! ¡Cuando mi marido vaya a comer, le voy a cantar sólo para él ¡»

 

Al final, en unos meses ella se encontró en una cuidad portuaria soviética …

Lo que representaba una cuidad portuaria soviética (como cualquier otra cuidad) a finales de los años ochenta pueden entender sólo sus habitantes; por eso los demás tienen que imaginar que bajo las nubes plomizas y un viento húmedo que calaba hasta los huesos (la ciudad estaba a la orilla de un mar frío) se formaban colas enormes para cambiar  sus talones por cosas que llagaban de la ayuda humanitaria occidental...

Nikolay no tuvo ningún chalet.

Pero sí que tenía que pagar una deuda enorme a la tripulación del barco. Vivía... en una habitación de una barraca construida hacía más de cuarenta años. Además del mobiliario más que sencillo, allí había grietas, chinches y aun ratones. En las habitaciones contiguas armaban escándalos vecinos que siempre estaban borrachos...

 

…No tenía medios para mantener a la Cantante, en aquel entonces en la URSS era imposible colocarla oficialmente en ningún trabajo porque  no dominaba el ruso y no tenía los papeles en regla.

Pero pronto vino la solución a este problema.

Su vecina, que fregaba platos en el comedor del Estado Mayor Naval, le propuso una solución que le parecía genial: durante sus borracheras va a trabajar en vez de ella...  ¡Carmela! Por la mitad de su salario. Como padecía de resaca a menudo, Carmela iba a obtener un medio de vida suficiente...

Esta idea les gustó a todos, incluso al  jefe del comedor.

La única que no estaba contenta era Carmela.

No es dificil imaginar que sentía la muchacha: de día como si estuviera en una modorra, y de noche temblando del frío  empapaba su almohada de lágrimas y no dejaba de susurrar oracionas a la Virgen María: «¿por qué?, ¿¡qué pecado cometí para merecer tales sufrimientos inhumanos?!»

 Nikolay al verlo se quedó como si le hubiera pegado un rayo. Las ilusiones que tenía se desvanecieron, los detalles de la vida real hicieron que se esfumaran en un abrir y cerrar los ojos.

Espantado entendió qué había cometido.

Por fin le entró en la cabeza ¡qué acción inmoral e incluso vil había cometido al haberla sacado de su ambiente corriente! Al haberla tirado en una barraca fría y maloliente a esta ingenua criatura de un país caluroso que tan ciegamente le había creído, arriesgaba arruinarla físicamente. Al entenderlo Nikolay iba de un crusero al otro para no ver los ojos de cantante, que antes eran maravillosos y radiantes, y ahora se habían convertido ojos llenos de lágrimas y dolor, de chica de lavaplatos... 

…Un marinero del servicio activo que se llamaba Borís fue reclutado de la capital de Rusia, Moscú y colocado en el ejército como soldado de transmisiones. Además de ellos la compañía de servicio del Estado Mayor incluía a guardias y conductores. La tripulación de marineros que servía en el ejército era poco numerosa y se alimentaba en el comedor de oficiales.

 

Una vez Carmela violó la prohibición y salió al comedror, en aquel momento la vió Borís.

«Pertenecemos uno a otro», – entendió Borís en un instante.

Era increíble, pero ¡lo mismo sintió Carmela! No era como antes en la taberna cuando un marinero la había llevado de una manera segura y rápida...

Ahora una ola caliente de sentimientos desconocidos, pero divinamente agradables, la cubría con la cabeza y lentamente la sometía a su voluntad...

Los marineros, el comedor, este país, el universo dejaron de existir.

…Hay que advertir que Borís no era un melómano, nunca había escuchado canciones de la «estrella» ni había visto sus fotos.

Al instante se enamoró de Carmela como mujer y no como de una copia de la cantante famosa.

Carmela lo sintió con su intuición.

Por primera vez se enamoraron de ella misma sin notar su semejanza con la lejana «cantante».

 

…Más de un año estuvieron como locos de la felicidad. El tiempo nublado y el frío deprimían a la muchacha meridional a la que gustaba el mar templado y el sol. ¡Sólo comunicándose con Borís olvidaba todo! Con entusiasmo le bailaba y cantaba canciones de la «estrella», cuando este estaba sentado a la mesa y comía algo, estaba acostumbrada a presentarse al público en la taberna... En vez del micrófono... Carmela utilizaba una revista enrollada.

 

El plazo del servicio de Borís llegaba al final; sus relaciones peculiares llegaban al final también.

Y una vez...

Borís al haber recibido un certificado de licenciamiento, como de costumbre, vino a la habitación de Carmela que gracias a los esfuerzos de la muchacha llegó a parecer a una vivienda cómoda y acogedora.

Pero aquella vez se proponía a hacerle una declaración amorosa oficial. Y para que sonara no sólo solemnemente, sino también excepcionalmente agradable quería hacerlo... ¡en español!

Pero Carmela tuvo sus planes para aquella noche.

…Sonrió de una manera enigmática y con el dedo en los labios le ordenó que se sentara a la mesa y empezara a comer, al hacerlo salió de la habitación.

Apenas Borís clavó un tenedor en un plato desconocido se abrió la puerta...

La muchacha apareció delante de él.

    El pelo suelto, la ausencia del maquillaje y adornos... Un sencillo largo vestido negro con falda ancha que bajaba en cascadas casi hasta... los pies descalzos. Pero esto no era lo más asombroso.

    Lo que más le sorprendió eran sus ojos.  Borís se quedó atónito con el tenedor en la mano.

    Eran los ojos de cantante, y no de muchacha de lavaplatos.

    La cantante joven y bella, sencilla y libre, dispuesta a cantar en una taberna pequeña para el último visitante de una manera tan abnegada como delante de una sala llena del público... 

    El muchacho lo entendió antes de que Carmela cogiera en la mano una revista y la enrollara.

    …Borís sólo podía percibir su voz, pero ella se movía con tanta gracia al compás del acompañamiento no existente, que como si pudiera oírse también la música. Carmela como si tocara un desconocido y maravilloso instrumento musical, sacando sonidos hermosos de su cuerpo, su voz, sus ojos húmedos de sentimientos que la llenaban...

    Borís no podía comer durante aquel concierto, a pesar de que Carmela había preparado la cena especialmente para él. Creía que era una ofensa comer durante tan excelente espectáculo.

    La cantante cantaba sólo las composiciones más brillantes, más sensuales del repertorio de su Diosa...

 

    …Toda la noche Borís disfrutó de Carmela, quizá yo no pueda encontrar otras palabras que podrían con más exactitud describir sus sentimientos. Besaba sus ojos cerrados de cansancio, los labios que se abrían al encuentro de sus labios, sus redondos pechos duros,  su vientre en que algún día podría concebir su hijo; las rodillas fuertemente apretadas que se relajaban con confianza bajo sus caricias... Borís besaba cada palmo del cuerpo querido desde la coronilla hasta los meñiques de sus pies...

    La cantante a su vez no mostró ninguna actividad. Aquella tarde le había entregado todo lo que podía, y en aquel momento recibía la gratitud. Se ablandó de placer, se abrió para él.  

    Se fundió en él.

    Las olas de la fabulosa felicidad la cogieron y arrastraron... Ella prefería mecerse despreocupadamente en estas olas, sintiendo que no era posible hundirse como en las olas de un mar verdadero.

 

    Por la mañana salieron juntos de la barraca y fueron cada uno a su puesto.

    No hay que describir el estado de Borís.

    Pero los pensamientos de Carmela los voy a exponer.

    ¿En qué pensaba en aquellos días? ¿En su familia que no había visto hacía mucho tiempo? ¿En Jorge, gracias a los esfuerzos del cual su idea extraña se materializó para ella en un tiempo maravilloso y fabuloso que pasó volando como deben pasar los momentos de la vida de extrema felicidad? ¿En Nikolay que había visto en ella sólo una muñeca bonita sin alma, la viva encarnación de su sueño fabuloso?

    ¿Y la Cantante? Su ídolo, su talismán, la mujer gracias a la que llegó a ser como era en aquel entonces... Pero, a decir verdad,  ¿¡qué llegó a ser?!

    Bañándose en el sudor en el cuarto de lavaplatos, impregnado del olor de las sobras de la comida, sabía de antemano que iba a hacer al día siguiente y en adelante...

    ¿Y ahora?

    ¿¡Qué hizo Jorge con ella?!... más exactamente ¿¡qué hizo Jorge de ella?! Es que no podría vivir sin escena de aquí en adelante...

    ¿Y Borís? Era el segundo hombre ruso que conoció y era el primero que se enamoró de ella, sin notar su semejanza con la lejana «estrella»… ¿Qué piensa él de ella?

    ¿Qué hará en Moscú? ¿Criará a los niños?... ¿y el trabajo? ¿Tendrá Borís suficientes medios de vida, o ella tendrá que trabajar? ¿Podrá enviar dinero a su familia? Claro, no es como Nikolay, pero con todo...

    No tenía ningún chalet. No había ningún mar templado en aquella ciudad.

    ¿Tendría que volver a cantar en los escenarios para ayudar a los padres?... Pero Borís no posee ningún restaurante, ¿dónde tendrá que cantar?... ¿ a quién tendrá que imitar esta vez?

    Pero la Cantante era popular en todo el mundo, ¿significa esto que volverá a cantar sus canciones? ¿¡Y los admiradores de la Cantante volverán a perseguirla?! ¿Podrá Borís protegerla de ellos? Y lo principal, protegerla de este único loco que se había enamorado con locura de la Cantante y que al ver al querida imagen en la escena ¡se enamorará de  ella!..

 

    – Ella falleció, – le dijeron las cocineras a Borís, que vino a la cena. – Fue atropellada por un coche, no sabemos detalles, su marido está en un crucero...

 

    Dios llevó a su Cantante al paraíso.  

 

     Para que cantara de aquí en adelante en el esplendor de sus jardines.

 

    …En lugar de una felicidad enorme que le parecía ser eterna ahora estaba abierto un embudo y Borís parecía estar contusionado por esta explosión que era real y extreordinariamente destructible a diferencia de la tragedia de Jorge y Nikolay...

    Mientras tanto salió a la luz un secreto: el contraespionaje militar se interesó por esta historia. Al final el jefe del comedor y el comandante de Estado Mayor tuvieron problemas enormes. A Borís le querían condenar según el artículo «relación con extranjera». Le salvó lo que tenía acceso a un secreto militar y el viento de cambios de la famosa «reconstrucción» del líder soviético Mijaíl Gorbachev...

    Pero Carmela... se desapareció para él, los órganos habían actuado de una manera operativa. Su desesperada búsqueda de la cantante viva o muerta no dió ningún resultado.

 

    …A Moscú regresó un hombre maduro con una mirada apagada. Al recuperarse un poco Borís descubrió con horror que las huellas de su relación se habían desaparecido por completo(!),no había nada, ni objetos personales, ni fotografías, ni cartas...

    Pero ¿¡para qué lo necesitaba en aquel entonces?!

    Lo que realmente le hacía falta era Ella.

    Y ahora… Ahora le quedaban sólo recuerdos. Y nada más. Ninguna información.

    Ninguna… sólo el nombre de «cantante». A la que Carmela tanto quería parecerse...

 

    Por lo menos encontró sus fotos.

 

    …Conmovido, las examinaba con ansiedad: abundancia de cosmética, adornos grandes (que eran de moda), un peinado complicado...

    Y sólo los ojos que emanaban una energía maravillosa, luminosa, se quedaban los mismos y como si le estuvieran diciendo:

    «Ya ves, ¡ahora tienes mis fotos!»

 

    «Tengo que saber todo… de ti. Todo lo que se puede o no se puede saber, cueste lo que cueste» – este arrebato se apoderó por completo de la conciencia de Borís, desplazando parcialmente el horror y el dolor por lo menos para un instante...

    Trabajaba de día y de noche y por fin pudo comprarse un videomagnetófono**; con mucha dificultad logró conseguir la grabación de su concierto y luego...

    Luego puso un plato sobre la mesa, acercó el televisor y el video...

 

    Es que Carmela siempre le cantaba cuando él estaba sentado a la mesa: su «estrella» nunca actuaba para los que no estaban comiendo algo.

 

    Y apretó el botón «Play».

    …Su Carmela ahora vestía un traje lujoso, y en vez de una revista tenía en las manos un micrófono.

    Pero de la misma manera penetrante y sincera cantaba una canción que él sabía hasta los pormenores de la entonación y la instrumentación...

    Borís miraba a la pantalla como echizado y cogía con ansiedad cada gesto, expresión de la cara, sonrisa, su aterciopelada mirada luminosa. Ahora cantaba sólo para él...

    Un sufrimiento y un cariño inmenso se apoderaron de él. «¡Está viva, viva! Es que… no puedo abrazarla, ¡está detrás de la pantalla del televisor!»

    En sus pensamientos Borís volvió en aquellos días serenos y alegres; volvió a tener un sentimiento de la felicidad, pero ya era otra felicidad, la que él había sufrido, y por eso Carmela (¿o Cantante?) era para él todavía más querida. El horror de la perdida de una persona querida se sustituía por un sentimiento muy extraño.

    «No te atrevas a hablar de ella como si hubiera perecido, ¿la has visto en una tumba?! ¿¡La habrá curado el Comité de la Seguridad Estatal y... la habrá enviado a su Patria?! ¡Caramba!,¿¡por qué no?! ¿¡Si hubiera perecido, para qué lo ocultarían?! La habían enviado a su Patria y allí... volvió a cantar y ... ¡obtuvo un reconocimiento mundial! Sí, sí, todo habrá sido así...

    …Por Dios, ¡qué tontería! Sí, es una tontería... ¡Pero! ¿¡Quién canta por la televisión entonces?!»

 

    …Borís se agarró a la Cantante como a una pajita, pero esta pajita era muy fina y frágil, la Cantante estaba muy lejos y era inalcanzable, toda la información respecto a ella era muy escasa... 

    ¡Pero de aquí en adelante «la Diosa de la canción» no tuvo a un hombre más fiel y amante!

    Borís se convirtió en la fe, le bautizaron; todo lo que le quedaba era rezar por ella, deseándole todos los bienes...

    No era capaz volver a enterrar a su «Carmela». 

    ¿¡Podría soportar alguien algo parecido?! 

    El quería morir antes que ella...

    Pero la religión de la Cantante no le permetía rezar por ella en un templo ortodoxo, podía hacerlo sólo suera del templo... En casa... ¡en una celda! Borís empezo su peregrinación por monasterios de inmensa Rusia que duró casi veinte años, visitó desde los centros más grandes de la ortodoxia hasta los más pequeños...

    Ahora, cuando Ustedes están leyendo estas líneas, monjes la quieren y rezan por ella.

    En uno de los monasterios un abad anciano le dió a Borís un ícono, diciendo: «Reza y se realizará un milagro!»

 

    … La Cantante seguía actuando, pero sus conciertos cada vez fueron más criticados, ¡el contraste de ella de hoy y la que había encantado a la mitad del mundo era sorprendente! Su época ya había pasado, aparecieron nuevos ritmos en la música. Y sólo la nostalgia por los tiempos de oro del disco de los años ochenta mantenía el interés hacia los artistas de aquel tiempo. Muchos artistas extranjeros recorrían provincias de Rusia y daban conciertos en clubs nocturnos, los ricachones de cuarenta años se acordaban de su juventud y pagaban bien.

    Pero su cantante no era una de ellos.

    Rechazaba propuestas semejantes ya que no quería ser «una viva placa de discos» y eso no le dejaba a Borís ninguna posibilidad de encontrarse con ella. Pero a decir verdad ya no era necesario. Ella ocupó un nicho en su alma y el corazón... Y esto era suficiente para él.

    Guardaba fidelidad a Carmela, quería a la copia en los razgos del original...     

¿O al revés?

 

…Pero hace unos años la Cantante visitó a Moscú en el marco de un retro festival grandioso y Borís pudo verla.

Estaba sentado en la primera fila, pero veía... sólo sus ojos que emanaban la energía maravillosa y luminosa. La energía penetraba en él, su corazón se llenaba de sensaciones muy conocidas...

Eran sus ojos.     

Desde aquel momento perdió la tranquilidad. Un dolor arraigado que le hacía sufrir durante muchos años volvió a encenderse con nuevas fuerzas; se podía apagarlo sólo partiendo de un golpe este nudo gordiano.  De un golpe... al escriberle una carta.

¡Era una cosa imposible e increíble!

Tenía que expresar sólo en unas páginas la historia de los veinte años de su vida...

Borís entendía que la carta tiene que acertar en la primera vez, ¡no tendría una segunda oportunidad! ¡Tenía que dar en el blanco, destruyendo capas de la indiferencia y el cinismo que se habían formado a lo largo muchos años a causa de la actividad pública y la abundancia de sus admiradores!

Lo entendía. Y hacía pasar cada palabra a través de su corazón...

    Su mejor amigo sólo se burlaba de él:

    – ¿¡Estás en tu juicio?! Pase lo que pase contigo y con tu Carmela esto es una cosa sólo vuestra.         ¿Qué le importa a una persona ajena, todavía más a una artista de escala mundial? No es Carmela, es una mujer completamente ajena, del otro ambiente, del otro mundo, una rica cantante occidental, una ex-estrella que pasó de moda. Si te encontraras con ella personalmente, entenderías que es una persona ajena a ti...  Tu Carmela no está entre los vivos.

 

–––––––

 

    …La cantante vivía en soledad en su chalet y se conformaba con el papel de una ama de casa; ya hacía mucho que los productores se habían vuelto de espaldas, era «amortizada» para ellos! Esta situación la deprimía y se hizo la causa de su adicción a los vicios... Con increíble dificultad trataba de realizar su nuevo proyecto para salir de esta tremenda situación...

 

    …Ella misma recogía las cartas que le reenviaban de la oficina a un apartado de correos de su pequeña ciudad. Le gustaba hacerlo.

    A decir verdad, antes había sido imposible llevar todos los mensajes incluso en un coche personal; en los últimos años se le cabían en un bolso pequeño.

    Por las tardes se sentaba en un sillón y las ponía delante de sí. En aquel momento sus familiares procuraban no molestarle.

    Las cartas ingénuas de sus admiradores del todo el mundo, aunque estaban escritas de una manera igual, le calentaban el alma con el calor del amor y le recordaban el mundo maravilloso y brillante de su juvertud que estaba lleno a tope de la euforía y la admiración

 

    Aquella vez había muy pocas cartas para ella; el funcionario se las entregó encima de un sobre grande como en una bandeja.

    Además de la dirección se indicaba: « Personally. Not the fan-letter!***» Al asombrarse un poquito (es que ya hacía mucho que llevaba la correspondencia privada a través del ordenador), la cantante abrió el sobre sin esperar la tarde. Dentro había cuatro hojas de papel del formato 4 que estaban llenas de un texto en su idioma natal. Delante del saludo había un título:  « The Art Of  Love****».  Era muy extraño.

    La cantante se ahondó en la lectura.

    …La carta no tenía nada en común con las cartas que recibía desde todo el mundo a lo largo de las décadas: estaba privada del halago y la admiración fingida, era totalmente sincera, penetrante y abrumador. Era por la primera vez en todos los años que le trataban como a una persona y no como a una muñeca hermosa, altiva y inaccesible. Aquel hombre no era su admirador, no era para él una «estrella». No pretendía mantener relaciones con ella y no pedía nada  Aun su respuesta.

    …La carta ocupó un lugar en su mesita de noche. La mujer madura y llena de experiencia lloraba como una muchacha joven que se chocó con la prosa de la vida.

 

    ¿Qué escribirle en la contestación?..

 

    ¡Muchas veces empezaba a hacerlo, pero acababa tirando todas las cartas en una papelera!

 

    ¿Tendría que escribirle que... también era una persona ordinaria como él?

    …¡Que el trabajo de artista es muy sacrificado, siempre hay que tener buen aspecto y es una obligación muy dificil! ¡Cuánto le gustaría estar sóla de vez en cuando y no ver la multitud de periodistas y admiradores histéricos!... Aun ahora pasados muchos años existía la necesidad de guardar su chalet de la gente celosa y loca.

    ¿Que su alma no estaba cubierta con una capa de la indiferencia y el cinismo? Y la palabra «estrella»… no le gustaba nada porque se le asociaba con los astros del cielo que nunca se acercarían a la Tierra!

    ¿Qué nunca le encantaba la agitación y el halago respecto a su persona, que el relumbrón material no le importaba nada?

    ¿Que desde la infancia estaba profundamente y con pasión enamorada de la música y todo lo que se proponía hacer era sólo tratar de regalar a la gente una pizca de este amor?

    ¿Y que a pesar de que describía los acontecimientos muy lejanos logró expresar la energía que les hacía volar a él y a su amada en aquellos día felices?

    ¿Y que la profundidad de sus sentimientos, su pureza y firmeza la impresionaron?

    Y que… 

    La cantante arrugó una hoja de papel. Y cogió una nueva.

 

    …Borís recibió su carta. Abrió el sobre largo y estrecho son manos temblorosas...

    Cuatro líneas incompletas se destacaban en negro en una hoja de papel deslumbradamente blanco.

    …La carta le volvió en muchos años atrás y le regaló las mismas sensaciones que había tenido antes, hizo lo que era imposible para la ciencia contemporánea y la magia milenaria...

    Ahora Borís estaba en el séptimo cielo sólo de la sensación y el pensamiento de la felicidad que sentiría cuando por fin pudiera verla!

 

 

*   *   *

 

La Cantante vendrá a Moscú para dar un concierto con el título... ¿lo han adivinado Ustedes? En el día de la desaparición de… ¿quién? Borís incluso ahora no podrá dar una respuesta cierta...

        …Verá a su «Carmela» después de tantos años de la separación y el público verá a una mujer muy bella en la flor de la edad.

Luego se encontrarán. Borís la invitará al mejor restaurante donde intentarán hablar infinitamente sobre todo en diferentes idiomas ayudándose con dibujos en las servilletas y gestos...

Borís entregará el ícono a la cantante... Es que las palabras del abad se cumplieron.

¿Y la Cantante?

Se sentirá desesperada de no dominar el ruso. Pero… ¿¡para qué sirven las palabras si hay una canción?! Subirá a un escenario pequeño. Cogerá un micrófono y... le cantará sin músuca por primera vez en su vida, pero de una manera tan penetrante y sincera que será una encarcación milagrosa de la feminidad y la belleza, cantará como si estuviera delante de una sala de cinco mil espectadores.

Borís, sentado a la mesa, va a menudo a parpadear y frotar los ojos para que la Cantante no note sus lágrimas.

…Y una cosa más, ella le pedirá a escribir un libro sobre esta historia y él a su vez la pedirá escibir una canción. Es que desde entonces Carmela se ha establecido también en su alma...

 

¡El ingeriero de oficio, lo hará! Y ella que es cantante de vocación escribirá palabras de una canción...

¡Luego Borís traducirá el texto en su lengua natal y se lo enviará! En el relato, que ha escrito en el plazo increiblemente corto, ha expresado de un modo hermoso y exacto su historia de amor.

¡Por las tardes ella va a leerlo y no podrá cansarse de leer! El relato fue escrito de una manera poco profesional; pero ¡con qué sinceridad y calor estaban llenas estas líneas!

Algunas noches no podrá dormir y...

El pensamiento lacónico y concluido surgirá como una solución genial en su simplicidad de una tarea complicada.

«Quiero ir allí, a la patria de Carmela. ¡Quiero ver todo con mis propios ojos!». 

Irá allí, a aquella ciudad y al puerto. Encontrará aquella taberna.

Pero tendrá ya otro nombre.

«Carmela» entrará en la puerta de la taberna que se llama en nombre de... ¿quién? Ella misma no lo dirá con exactitud ahora...

El dueño envejecido dejará caer de sus manos el teléfono móvil...

Reconocerá aquellos ojos.

Ella, fatigada del cansancio y de las emociones, le pedirá un micrófono para hacer ahora lo que antes hacía su Carmela...

Al subir a un escenario pequeño, le cantará sin músuca, pero de una manera abnegada que representará una encarcación milagrosa de la feminidad y la belleza.

Jorge sentado a la mesa va a parpadear a menudo para que la Cantante no note sus lágrimas.

 

… Luego Jorge invitará a su «Carmela» al mejor restaurante. Intentarán a hablar infinitamente en diferentes idiomas ayudándose con dibujos en servilletas y gestos... Jorge se sentirá desesperado de no dominar el inglés… Pero esto no importará a la cantante.

Es que se puede expresar el amor no sólo con la ayuda de las palabras...

 

 

Será así... ¡Sin duda alguna será así! ¿Cree Usted en esto? Es que el Amor no muere porque siempre lo alimenta la energía de los corazones humanos. Las historias vitales del Amor acaban con lo que nunca se acaban porque siempre las alimenta el sentimiento más hermoso y perfecto de este mundo que es el Amor.

 

 


*Habitante de países del habla inglesa, americano. (español)

** El coste de un video de segunda mano(!) en la URSS se igualaba a veinte y cinco salarios mensuales.

*** Personalmente. ¡No es una carta de admiradores! (inglés)

**** El arte del Amor (inglés)